El sitio de la construcción del sur argentino
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Noticias y Novedades
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- Gaudí les pone la tapa
- Un bosque para el SIDA
- Una cúpula con peso
- Herzog y De Meuron, con techo propio
- Álvaro Siza, entre el cielo y el suelo
- El Sambódromo de Niemeyer vuelve a vivir
- Shanghai se hunde
- Foster diseña en Vancouver, Canadá
- Plazas que brillan
- Las formas de los nuevos tiempos
- Un bosque vertical
- MVRDV: en Seúl una explosión que indigna
- Gimnasio Mãe Luiza en Brasil
- Una obra rechazada por la gente
- Un puente que es una maravilla
- Bosque de la Esperanza: a puro Waka Waka
Abril 2012 - Año XXII
Noticias y Novedades
Gaudí les pone la tapa
En 1936 uno de los herreros que trabajaba en la construcción de la Sagrada Familia, en Barcelona, decidió “salvar” de ser fundida a la tapa del pozo que abastecía de agua a la obra, y que fuera diseñada por el autor del edificio, el arquitecto Antonio Gaudí. Por estos días esa pieza saldrá a la venta con un precio base de 120.000 euros. La obra muestra hasta qué punto el genial catalán se ocupaba del diseño de la más elemental de las piezas. En este caso una tapa que simula ser una corona, realizada en hierro forjado, que servía para cubrir el pozo que construyó junto a la Sagrada Familia con la intención de poder ver su interior mientras generaba una protección y evitaba caídas. Tras 70 años de permanecer en manos privadas, la tapa –de 112 centímetros de diámetro y 50 de altura- se subastará el próximo 1 de abril, en Barcelona. El cierre del pozo fue creado en 1911, después de 28 años de iniciadas las obras, ante el aumento del número de viviendas que se construían alrededor. La reja conforma una verdadera escultura, con las características formas ondulantes de Gaudí. Además, si se observa desde arriba, presenta el aspecto de tres corazones enlazados. La tapa se salvó gracias a Gerard Alegre, quien al estallar la Guerra Civil la llevó a su casa. Allí estuvo hasta que en 2000, uno de sus hijos la vendió a los actuales propietarios. Los especialistas sugieren que el precio base de la tapa es bajo. Toman como referencia las últimas obras vendidas de Gaudí: un biombo de la Casa Batlló, en 2007, en 1.385.000 dólares, y un banco de madera y hierro, en 384.750 euros.

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Un bosque para el SIDA
Esteban Erlich ganó un concurso para diseñar un memorial de lucha contra el SIDA en Nueva York junto al estudio Studio a+i, liderado por el franco argentino Mateo Paiva. En la competencia participaron 475 trabajos de todo el mundo y, una vez más, quedó demostrado que las buenas ideas no siempre van de la mano la ostentación, el lujo o la complejidad La propuesta presentada, llamada Bosque infinito, aprovechó la forma triangular del terreno para concebir un espacio contenido entre tres estructuras, en donde se plantarán una serie de árboles. Estos contenedores, que delimitan el terreno, contendrán bares y cafés, además de escaleras para llegar al subsuelo. Su cara interior será espejada, en un intento de plantear un lugar para la reflexión. El lado exterior, por su parte, será una especie de pizarra donde cualquiera podrá escribir un mensaje. El subsuelo, ya existente, se convertirá en un centro para cursos y exposiciones. La cubierta de las tres construcciones será transparente, permitiendo la entrada de luz a las instalaciones que funcionan bajo el nivel de la calle.

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Una cúpula con peso
La historia del Renacimiento italiano, al menos en la arquitectura, comenzó, para los historiadores, con la construcción de la cúpula de Florencia, única parte pendiente de un edificio monumental, que esperaba a alguien con la capacidad suficiente para diseñarla y calcularla de modo que no colapsara teniendo en cuenta sus dimensiones. Ese hombre fue Filippo Brunelleschi, y han pasado ya más de seis siglos para que el arquitecto italiano Massimo Ricci descubriera lo que para muchos fue un misterio: la técnica que utilizó Brunelleschi para construirla. El genio renacentista no sólo se esmeró en elevar un monumento robusto y espectacular, símbolo de la confianza humanista, sino también en esconder su truco gracias al cual sostiene la estructura. “Hacer trampas, despistar, confundir las ideas fue un rastro típico de Brunelleschi”, comentó Ricci. Desde que empezaron las obras, en 1425, los obreros dispusieron los ladrillos vistos de una forma distinta a los de la bóveda interna, la cual soporta el peso de la construcción. Los ladrillos internos están colocados en diagonal, como la espina de un pescado, sin utilizar material metálico alguno, gracias a un sistema de cuerdas que permitía calcular la posición y el ángulo exactos en los que poner cada ladrillo. Para confundir aún más a eventuales imitadores, Brunelleschi ordenó marcar con un surco el costado de los ladrillos que quedaban en superficie, para dejar creer que fueron dispuestos en longitud en lugar que de lado. Un sistema único y nunca más repetido en la historia. Ricci y su equipo lograron desvelar el misterio gracias a una grieta que se abrió en la bóveda. A través de esta fisura pudieron colar una sonda entre un ladrillo y otro. Ricci dirigía la minúscula cámara y fue trazando un diagnóstico de las entrañas del monumento. En Florencia también se enseñaron las maquetas de las tres grúas utilizadas para edificar la cúpula y el barco inventado por Brunelleschi para llevar el material hasta la ciudad, sobre el río Arno. Es el primer ejemplo de un barco que funcionó con una hélice y el primer caso de derechos de autor: Brunelleschi lo construyó poniendo el dinero de su propio bolsillo y a cambio obtuvo permiso de alquilarlo y que se quemara cualquier intento de imitación.

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Herzog y De Meuron, con techo propio
Profetas en su tierra, los afamados arquitectos Jacques Herzog y Pierre de Meuron son los autores de la rehabilitación del Museo de las Culturas de Basilea, su ciudad natal. Construido en 1849 sobre el solar de un antiguo monasterio, el museo, el primero de su tipo en la ciudad, alberga una colección de más de 300.000 objetos de toda índole, procedentes de distintas colecciones etnográficas atesoradas por la institución a lo largo de su historia. Unido a su gemelo dedicado a la historia natural, el Museo de las Culturas carecía de entrada independiente, de ahí que la primera intervención consistió en proveer un nuevo acceso a través de una plataforma rehundida. Sin embargo, lo más singular del proyecto es su cubierta, cuya geometría facetada comulga con los tejados de la ciudad medieval. Esta nueva cubierta -de la que cuelgan varios cables colonizados con plantas trepadoras- está revestida de piezas hexagonales cerámicas, de tonos verdes muy oscuros, capaces de reflejar la luz solar, incluso cuando el cielo está encapotado, creando de este modo un singular efecto atmosférico.

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Álvaro Siza, entre el cielo y el suelo
A sus 78 años de edad, el arquitecto portugués Alvaro Siza sigue haciendo obras, sorprendiendo a propios y extraños con las variedades de sus propuestas. Sus últimos edificios emplean caminos opuestos para repensar campo y ciudad Aún con ubicaciones y programas antagónicos, la disciplina, el respeto y la genialidad del artista afloran en la idea y en los detalles constructivos. Así, en el Campus Novartis que esa empresa farmacéutica levanta en Basilea, Siza proyectó un inmueble que combina la transparencia del vidrio, la solidez del hormigón, el orden cartesiano y la frescura de lo inacabado. Con tanta precisión maneja la escala que sólo el brillo de lo nuevo revela que el edificio no ha estado siempre allí. El italiano Vittorio Magnago Lampugnani dibujó la ordenación del lugar, que transformó una planta química en un centro de investigación que concentra una de las mayores cantidades de arquitectos de fama mundial. Así, junto a Siza, se pueden ver obras de Frank Gehry, Rafael Moneo, Tadao Ando, Sanaa, David Chipperfield o Eduardo Souto de Moura. Con estructura metálica y de hormigón con fachada de vidrio superpuesta, el edificio ofrece una cuadrícula ordenada en la calle y grandes espacios diáfanos al interior. Otro trabajo de Siza, las bodegas para Quinta do Portal, cerca de Oporto, también podrían considerarse un edificio introspectivo y disciplinado. Solo que, más allá de obedecer al paisaje de viñedos, potencia y acota el lugar. Todo el edificio, de estructura de hormigón, está recubierto con pizarra y corcho. Siza considera que es la arquitectura la que hace el paisaje y con este proyecto demuestra cómo el paisaje puede dominar la arquitectura y, a la vez, cómo puede también ser dominado por ésta. En su cubierta, dos salas de paredes curvas sirven como auditorio y sala de catas. Seguro de que el nuevo inmueble busca atraer a un turismo enológico hacia la región, pero también de que los nuevos visitantes van a llevarse mayor recuerdo del lugar que de la arquitectura, elige dar un paso atrás para sorprender desde los detalles y no desde su presencia, apenas perceptible a la distancia.

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El Sambódromo de Niemeyer vuelve a vivir
Los lujosos y prestigiosos desfiles del carnaval brasileño tuvieron este año un aporte adicional con el llamado “Templo de la Samba” de Río de Janeiro, el Sambódromo de 700 metros de largo, construido hace tres décadas por el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, reinaugurado después de nueve meses de renovaciones. La terminación de los trabajos estuvo marcada por una carrera en la que participaron miles de personas disfrazadas, y contó con la presencia del mismísimo Niemeyer, quien con 104 años de edad reconoció que el lugar “había mejorado mucho”. El renovado Sambódromo cuenta con 12.500 sillas adicionales, completando un total de 72.500, con rampas para minusválidos y ascensores. Además del desfile de carnaval, el lugar acogerá algunas pruebas de los Juegos Olímpicos de 2016, por caso tiro al arco y la meta de la maratón. Para cumplir los plazos acordados, unos 600 obreros trabajaron de continuo desde octubre del año pasado. La obra demandó una inversión de 17,5 millones de dólares, y fue financiada por una filial del grupo belga-brasileño Anheuser-Busch, primer productor de cerveza del mundo.

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Shanghai se hunde
El peso de los rascacielos y el aumento del nivel del mar ponen a Shanghai, capital económica de China, en una delicada situación: hace ya una década que los científicos certificaron que uno los problemas que puede sacudir a la ciudad asiática es su hundimiento. Desde 1990 se han levantado más de 3.000 rascacielos y está previsto que otros tantos se sumen en las próximas décadas. La zona donde se asientan no es una roca -como sucede Manhattan- y exige profundos pilares. Las autoridades anunciaron que tenían intención de reducir el ritmo de construcción y de restringir el uso de acuíferos subterráneos para mejorar el panorama a futuro. No lejos de la futurista torre que en 1994 abrió la conquista del cielo en Shanghai, junto a la estructura del Shanghai World Financial Center -la edificación más alta de China con sus 492 metros-, ya crece la Shanghai Tower, que alcanzará los 632 metros de altura. El problema es que todo el conjunto va hundiéndose entre centímetro y medio y dos centímetros al año. Si bien los promotores de los gigantes de la arquitectura aseguran que sus creaciones están diseñadas de forma que no agraven el problema, el frenesí de la construcción tiene su impacto. “No podemos generalizar y decir que todos los rascacielos tienen la culpa, hay que ir mirando caso por caso”, aseguró Xu Shiyuan, profesor de Geología de la Universidad Normal del Este de China. Si a esto se suma al crecimiento del nivel del mar y el hecho de que Shanghai se encuentra en una franja costera plana, muchos auguran que el símbolo del milagro chino, que produce en torno al 15% de la riqueza del país y sirve de punto de partida para el 30% de sus exportaciones, quedará sumergido en algún momento. Hay previsiones que auguran que en 2070 se verán los primeros efectos de esta dramática combinación de factores.

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Foster diseña en Vancouver, Canadá
Diseñado por el prestigioso arquitecto británico y Lord de la corona inglesa, Norman Foster, el edificio Jameson House es una torre de 35 pisos de uso mixto, ubicada en el corazón de Vancouver. Con el desafío de combinar la restauración de edificios patrimoniales con la nueva construcción, el principal objetivo de la intervención fue integrar las oficinas del nivel inferior con las tiendas del paisaje urbano existente, buscando revitalizar el barrio. Fusionando lo antiguo y lo nuevo, el sitio conecta el sector financiero con su emergente centro creativo y el esquema integra dos estructuras de Bellas Artes de 1920: todo el volumen interior de doble altura, del Edificio A, ha sido devuelto a su configuración original, mientras que la fachada del edificio B se ha mantenido. En contraste con lo liso de la fachada de las oficinas, los pisos residenciales se curvan hacia el exterior en cuatro tramos del ancho, que se escalonan para permitir que la luz del día entre a los edificios vecinos y se orientan para proporcionar vistas panorámicas del paisaje. En la parte superior se encuentran dos departamentos “penthouse” y terrazas ajardinadas. El diseño responde al clima local, atendiendo las rutas estacionales del sol, los vientos predominantes, la humedad, la temperatura y las precipitaciones. Esto ha llevado a innovaciones tales como suelos fríos y un valet parking mecanizado que reduce el número de niveles de estacionamiento y la excavación, iluminación y ventilación necesarios.

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Plazas que brillan
Colores, formas y sensaciones. Son algunas de las propuestas que pueden verse en una instalación realizada en una plaza de Río de Janeiro, en Brasil, por el artista italiano Giancarlo Neri. La instalación, llamada, “El silencio máximo en Paris”, ilumina la Plaza de Paris, ubicada en el barrio La Gloria, de esa ciudad carioca, con un espectáculo que comienza al anochecer y se extiende hasta la medianoche. La instalación cuenta con 9.000 lámparas LED en forma de esfera, con un diámetro de 25 centímetros cada una, teniendo la particularidad de cambiar de intensidad y color, dando así diferentes tonos cromáticos a ese espacio público. El ciclo programado de luces comienzan a brillar de forma sincronizada en secuencia: azul, rojo, amarillo y verde, y luego de 5 minutos la exposición es interrumpida, generando un efecto multicolor alternado y un ritmo visual de tonalidades lumínicas. El espectáculo forma parte de la serie “El máximo silencio” que ya se presentó en Roma, Madrid y Dubai. A pesar de su similitud, cada obra se distingue de la otra de acuerdo al espacio en el que se sitúa.

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Las formas de los nuevos tiempos
La Oficina de Arquitectura Metropolitana (OMA) ha recibido el primer premio en el concurso para construir el Centro de Artes Escénicas de Taipei. El diseño fue seleccionado entre más de 135 trabajos procedentes de 24 países. El plan incluye un teatro de 1500 asientos y dos de 800 asientos, con un total de 40 mil metros cuadrados, los cuales se conectan a un cubo central, revestido en vidrio corrugado, que combina la etapa de alojamiento de los tres teatros en un único edificio. Cada teatro puede ser utilizado de manera independiente o combinados. El cubo aparece en un pedestal, de modo de preservar el actual mercado popular de Taipei. El centro está programado para ser terminado en 2013 con un presupuesto de 90 millones de Euros. El Ayuntamiento de Taipei espera que la obra facilite el desarrollo de los grupos artísticos locales y refuerce la imagen de la ciudad como centro cultural internacional. OMA, de Rem Koolhaas y Ole Scheeren, es autor, entre tantísimos trabajos en todo el mundo, de la sede de CCTV y Centro Cultural TVCC, en Pekín, así como las tiendas Epicentro Prada en Nueva York y Los Ángeles.

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Un bosque vertical
Muchas ilustraciones vienen alentando la idea de construir “un edificio verde”, alineado con las ideas de sustentabilidad, naturaleza y elementos autóctonos. La idea de un “bosque vertical” se convierte en realidad con el complejo de viviendas que Stefano Boeri está construyendo en Milán, el cual incluye dos torres de 27 pisos, conteniendo un total de (atención): 900 árboles, 5.000 arbustos y 11.000 plantas. Con el objetivo de contribuir a la regeneración del medio ambiente y la biodiversidad, el proyecto introduce el concepto de reforestación metropolitana. Para ello construye una serie de plataformas de hormigón en la fachada, la cuales servirán para sostener la vegetación, de manera de regular la entrada de luz. Además, las aguas grises del edificio serán reutilizadas para riego, mientras sistemas fotovoltaicos contribuirán a su autosuficiencia. Se trata del primer bosque vertical como respuesta a las problemáticas ocasionadas por la expansión urbana y a la constante desaparición de la naturaleza. Totalmente cubierto de vegetación, el edificio filtrará las partículas de polvo del medio ambiente; la diversidad de sus plantas permitirá la producción de humedad y la absorción de CO2 para generar oxígeno y proteger su propio sistema de la radiación y la contaminación acústica. Cada departamento tendrá su propio balcón con árboles capaces de responder al clima: durante el verano proporcionarán sombra, en el invierno permitirán el paso de la luz solar. Las plantas se podrán regar a través de un sistema de filtrado y reutilización del agua producida por el edificio. Se planea que la obra esté terminada en 2013.

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MVRDV: en Seúl una explosión que indigna
Una vez que uno las ve, una vez que alguien lo menciona, es innegable que las torres planteadas por el estudio MVRDV evocan a una de las más sentidas fatalidades del nuevo siglo, como fue la caída de las torres gemelas del World Trade Center de New York, ocurrida en 2011. La obra es cuestión está formada por dos torres residenciales —una de 260 metros de altura y 54 plantas, la otra de 300 metros con 60 niveles—, unidas en su parte central por un volumen que evoca una nube pixelada. Ese es el proyecto del estudio holandés para Yongsan, el distrito financiero de Seúl. Ubicado dentro del masterplan de Daniel Libeskind para la capital surcoreana, el complejo de departamentos de lujo —cuatro por planta—, albergará, en lo más alto de ambas torres, áticos de 1.200 metros cuadrados con jardines privados. Con diez pisos de alto, el núcleo que une los rascacielos se dedica a espacios comunes, con jardines diseñados por Marta Schwartz y un gran patio en torno al cual se sitúa un centro de conferencias, un gimnasio, piscinas, restaurantes y cafeterías. Lo curioso, más allá de la descripción anterior, es que la difusión de las imágenes del proyecto, llamado “The Cloud”, generó una fuerte polémica cuando se advirtió que la mencionada “nube pixelada” que conecta dos torres recuerda la imagen del momento inmediato posterior al choque de los aviones en las colapsadas torres gemelas norteamericanas. Algunos críticos señalaron que si esa forma hubiese sido generada adrede, resulta un claro ejemplo de arquitectura generada para el impacto mediático. Sin embargo, los integrantes de MVRDV negaron que la imagen fuera alusiva al 11-S o una idea nacida de un subconsciente perverso. Si bien las disculpas aparecen como atinadas y creíbles, no han servido para evitar severas críticas al proyecto del edificio-espectáculo. Algunos arquitectos han mencionado que este tipo de trabajo es consecuencia de “la profunda crisis por la que transita la arquitectura”, de la pérdida de la identidad y de una carencia de pensamiento, producto de una sociedad “que torna a la idea de un proyecto cada vez más efímero y frívolo”.

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Gimnasio Mãe Luiza en Brasil
El centro recreacional de Mae Luiza era una plataforma de concreto descubierta, rodeada de columnas y vigas. Los planes del nuevo gimnasio realizados por los suizos Herzog y De Meuron expanden sobre este marco, estirando la geometría del edificio hacia arriba y hacia fuera, convirtiéndose en una gran cubierta. La propuesta final demuestra cómo una intervención “menor” logró reconvertir un playón en una verdadera obra de arquitectura, jugando con el entorno y mejorando las posibilidades de uso del lugar. El sistema ranurado de la cubierta evoca la escala urbana y la simplicidad elemental. Los paneles de aluminio se arreglan con huecos cubiertos entre ellos, los cuales permiten que el aire circule libremente, permitiendo que los atletas se refresquen y al mismo tiempo se favorezca la ventilación. La entrada de luz natural cubre los suelos, reduciendo otros requerimientos de energía. El centro estará envuelto en un muro ondulante de concreto, el cual simula los movimientos de las dunas. La variedad en el color, grano y textura del edificio crea sutiles diferencias a lo largo del complejo. Un suelo continuo e ininterrumpido es rodeado por espacios para sentarse en sus lados. El edificio también incorpora salas para usos menos formales y promete convertirse en un espacio público que va a promover la actividad en la comunidad.

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Una obra rechazada por la gente
No siempre la presencia de un artista de renombre es garantía de que su obra cuente con la aprobación del común de la gente o agrade a quienes serán sus futuros usuarios. Es el caso de lo ocurrido con un edificio que, desde su propio sobrenombre, abre dudas sobre su valor estético. Conocido popularmente como “los calzoncillos de vidrio” o “la muela”, el proyecto del arquitecto suizo Peter Zumthor, ganador del premio Pritzker 2009, para servir como torre en la ciudad alemana de Isny, en la región bávara de Algovia, fue rechazado por los vecinos. Luego de haberse conocido su trabajo, el mismo fue vetado tras celebrarse un referéndum, en el cual el 72% de los ciudadanos votaron en contra de la construcción. El proyecto –que demandaría una inversión de 21 millones de Euros- aparece desarraigado y más escultórico que arquitectónico. Estos factores incidieron en la decisión que tomó el pueblo alemán. La arquitectura de Peter Zumthor se ha caracterizado por su fuerte arraigo al entorno y la sensibilidad y sencillez de sus proyectos. Sin embargo, los habitantes de Isny sintieron cierto recelo ante un diseño al que vieron como demasiado “trasgresor”. Uno de los objetivos del emprendimiento era obtener resultados similares a los conseguidos con el Steilneset Memorial en Noruega, realizado por el mismo arquitecto, que aumentó considerablemente la cantidad de visitas a la ciudad de Vardo. En esta ocasión, sin embargo, la propuesta no prosperó por decisión de quienes siempre debieran tener voz y voto.

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Un puente que es una maravilla
Los puentes han dejado de ser obras de ingenieros, al menos en su estética y diseño, y pura obra estructural, para aceptar diseños que muchas veces se asimilan más a lo escultórico que a lo funcional. Es el caso de este trabajo de la arquitecta Zaha Hadid y su puente Sheikh Zayed, su último proyecto en los Emiratos Árabes Unidos. Se trata de una colosal estructura de 840 metros de largo que conecta Dubai y su capital Abu Dhabi, resuelto con una cubierta lineal y recta, más una sensual doble columna vertebral, consistente en tres grupos de dos arcos. Su estructura es de hormigón armado, soportando una carretera de cuatro carriles, con un arco principal que se eleva a 60 metros sobre el nivel del agua. El diseño configura una colección de hebras que se elevan y se proyectan desde la orilla. El puente emerge desde la tierra, formando un voladizo a cada lado de la columna vertebral que conforma la estructura, la cual se divide y ensancha dejando un gran vacío central.

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Bosque de la Esperanza: a puro Waka Waka
“Bosque de la esperanza” es el nombre dado al polideportivo al aire libre diseñado por el arquitecto colombiano Giancarlo Mazzanti en la comuna de Cazucá, en Colombia. La obra fue promovida por la Fundación Pies Descalzos, fundada por la cantante Shakira. El proyecto ha sido financiado por la ONG Ayuda en Acción y varias administraciones, y servirá para el desarrollo de actividades deportivas, lúdicas y cívicas. Concebida como un sistema adaptativo, la pérgola que cubre el campo de juego se inspira en la metáfora de un bosque cuyos troncos se hubiesen transformado en pilares de acero, inclinados azarosamente, sujetando una celosía formada por poliedros revestidos con chapa perforada, protegiendo del sol el espacio bajo la cubierta El lugar será el punto de encuentro de miles de personas que llegaron a la zona en 2007, huyendo de la violencia de su país. Shakira participó de la inauguración del lugar. “Con inmensa alegría abrimos las puertas de nuestro Polideportivo, un lugar que ofrecerá diversión y unión a todas las familias de esta gran comunidad”, dijo la cantante barranquillera. El polideportivo tiene una superficie horizontal de 1.744 m2 y una cubierta de 700 m2. Brindará a los niños, jóvenes y adultos que habitan la comuna IV de Altos de Cazucá, la posibilidad de aprovechar mejor el tiempo libre. Mazzanti definió a su trabajo como un proyecto abierto, que tiene el potencial para crecer y adaptarse a diversas situaciones, una especie de pabellón donde los módulos pueden agregarse dependiendo de las circunstancias. La estructura espacial que rodea el campo “evoca un manojo de árboles, como símbolo de la naturaleza, la unión y la esperanza en Cazuca”. Mazzanti es arquitecto egresado de la Universidad de Bogotá (1987), con un posgrado en Historia y Teoría de la Arquitectura y Diseño Industrial de la Universidad de Florencia, Italia (1991). Ha sido profesor en universidades de Colombia e invitado en universidades de Estados Unidos, México, Argentina, Perú y Panamá. En 2006 obtuvo el primer premio en la categoría de Diseño Urbano y Paisaje en la X Bienal de Arquitectura Venecia, y en 2008 le fue otorgado el galardón a la mejor obra de Arquitectura y Urbanismo en la VI Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo.

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