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2006
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Actualidad Energética

Aunque no sea motivo de reconocimiento por funcionarios del gobierno, la actualidad energética del país preocupa a propios y extraños. Por un lado debe analizarse el abastecimiento diario, tanto para el uso doméstico, como para el uso industrial, y por otro la demora de inversiones que produce la incertidumbre que sobre este tema tienen los empresarios.

El primero de los puntos, hoy por hoy está garantizado merced a una decisión del gobierno de no afectar el normal suministro de gas y electricidad (recordemos que muchas usinas generan electricidad utilizando gas para su producción), aunque para ello se afecte la actividad industrial o se resientan los compromisos internacionales asumidos de provisión del fluido. El segundo de los temas se comenta en voz baja, sin reconocerlo publicamente desde el gobierno y sin que hasta ahora se tomen medidas al respecto.

Este año, en un seminario realizado en Londres, Martín Redrado reconoció que nuestro país no podría seguir creciendo en el futuro a tasas del 9% anuales porque, entre otras limitaciones, existía la incertidumbre en la “provisión de energía”. Tales afirmaciones no fueron bien recibidas por el gobierno, despertando las iras oficiales.

Esconder el problema, no trabajar para buscar soluciones traerá, en un futuro inmediato, complicaciones que afectarán la economía del país. Ya el año pasado se retrasaron inversiones importantes del sector petroquímico en Bahía Blanca y Rosario, retrasos que muchos vincularon con las dudas que los empresarios tenían en cuanto a la situación energética del país.

En abril de este año, en el marco de una charla organizada por el Centro de Ingenieros de Bahía Blanca, el Ing. Jorge Lapeña, presidente del Instituto Argentino de la Energía advertía sobre la falta de políticas estatales que tuvieran en cuenta las actuales reservas de gas del país, comentando con inquietud que las mismas, manteniendo los niveles actuales de consumo, sólo alcanzarían para 9 años más.

Entre sus conceptos nos llegó profundamente la siguiente frase: “no tener gas no es un drama en sí mismo. El problema es no darse cuenta que se está acabando para reconvertir a tiempo la política energética y no quedar a merced, en un futuro, de la importación del gas”.

Esperemos que el estado deje de estar ausente en este tema, ejerciendo su papel de controlador, fijando el rumbo de un sector vital para el crecimiento del país.

Ing. Ricardo Kloster
Director